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Acebo: ilex aquifolium

en diciembre 24 | en Nutrición, Salud | por | con No Comments

¿Te suena? Seguro que sí. Éstas son fechas en las que el acebo está presente en infinidad de lugares y cosas, de mil maneras distintas, regalándonos toda su chispa.

Esta planta se debe usar con muchísimo cuidado, no solo por las espinas de sus hojas cuando son tiernas al emplearla como adorno, sino también al consumirla, ya que puede tener  efectos no deseados porque sus frutos, las bayas, son muy tóxicas.

Las partes que resultan de interés medicinal son las hojas y se emplean principalmente como diurético y laxante, aunque también están  indicadas en caso de gota, fiebre, inapetencia, gripe y reumatismo.

Entre los componentes del acebo se encuentran los alcaloides, cafeína y teobromina, que le confieren las propiedades estimulantes, cardiotónicas y diuréticas;  los taninos (de gusto amargo) que le proporcionan variadas propiedades como la curación de heridas y el cuidado de la piel por su carácter cicatrizante, la detención de la descomposición por su acción astringente, el efecto antioxidante por su capacidad de eliminar los radicales libres y la propiedad antibacteriana, entre otras.

También forman parte de los componentes del acebo distintas resinas, la ilicina, el ácido iléxico y el ácido ursólico, al cual se le atribuyen propiedades medicinales como sedante, antiinflamatorio y antimicrobiano, que puede mejorar y reforzar el colágeno cutáneo retrasando el envejecimiento, ayudar al crecimiento del cabello y actuar como inhibidor del avance de tumores en la piel.

Si quieres prepararlo en casa para su uso como diurético, realiza una decocción a partir de cuatro cucharadas de hojas secas y toma tres tacitas al día. También se puede preparar una decocción hirviendo durante media hora tres cucharadas de raíces secas por cada litro de agua. Como laxante se prepara una maceración en frío durante  12 horas de corteza seca y se beben dos tazas al día entre las comidas principales.

En forma de infusión, el acebo tienen acción tranquilizante, se prepara a partir de dos cucharadas de corteza seca en agua hirviendo durante diez minutos y se toman dos vasos al día. Las hojas reducidas a polvo se pueden consumir a razón de uno a dos gramos al día, bien directamente o encapsulado.

Nunca hay que preparar infusiones o decocciones a partir de los frutos, no se debe consumir durante el embarazo ni en períodos de lactancia y tampoco suministrarse a menores, y es recomendable que te dejes asesorar por un médico o farmacéutico tanto en su preparación como en la dosis adecuada para ti.

El acebo no sólo nos ofrece su belleza y se limita a los adornos navideños, también  posee una faceta curativa que, desarrollada con un buen asesoramiento, nos puede beneficiar mucho.

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