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CÓMO CUIDAR EL SUELO PÉLVICO

en diciembre 5 | en Sexualidad | por | con No Comments

Las disfunciones pélvicas afectan a una de cada tres mujeres en España, cosa que supone una afectación muy severa en su calidad de vida. Estas mujeres se ven afectadas tanto en la esfera física como en la psicológica.

Las disfunciones pélvicas se dividen en incontinencia urinaria (pérdidas de orina involuntarias), prolapso genital (descenso  de los órganos pélvicos a través de la vagina por un debilitamiento de la musculatura pélvica) y algunos problemas en la esfera sexual (tanto físicos como psicológicos).

Por un lado se ve afectada la esfera física, ya que estas pacientes suelen limitar su actividad, y disminuyen la práctica de ejercicio físico e incluso la frecuencia de las relaciones sexuales por miedo a la incontinencia o por miedo a las molestias del prolapso genital, pero lo peor es que también afecta a la esfera psicológica, ya que muchas pacientes traducen estos padecimientos en baja autoestima, miedo al rechazo e incluso depresión.

Estas disfunciones deben considerarse un problema de salud físico-psico-social e, indirectamente, un problema de salud pública que debe asistirse no sólo desde el punto de vista sanitario, sino también desde la educación y la política social.

¿Qué opciones terapéuticas y preventivas tenemos?

Para el cuidado, prevención y tratamiento de las patologías del suelo pélvico deben contemplarse varias categorías, pero la más importante es la que concierne a las modificaciones del estilo de vida.

Deben adoptarse distintas medidas que pueden ser de gran eficacia, como modificaciones de hábitos de vida, adaptación  del entorno, utilización de dispositivos absorbentes, terapia conductual y/o fisioterapia del suelo pélvico. Estos métodos son en general de fácil aplicación, escaso riesgo de efectos secundarios y coste más o menos asequible.

¿Cómo prevenir y minimizar los síntomas?

En primer lugar hay que evitar la obesidad porque así se evita la sobrecarga muscular del suelo pélvico. Hay que hacer ejercicio físico moderado, evitando aquel que aumenta la presión intraabdominal con esfuerzos intensos durante un tiempo prolongado y los deportes de impacto y de alta intensidad como correr y saltar, siendo mejor caminar o nadar.

Hay que evitar el tabaquismo, ya que interrumpe el proceso de la neocolagenogénesis. Además,  la tos crónica que provoca tiene un impacto negativo en la presión del suelo pélvico.

La ingesta hídrica adecuada es importante, y en personas con incontinencia debe restringirse la ingesta de agua a partir de media tarde para evitar micciones nocturnas y la incontinencia de urgencia. También hay que evitar la cafeína y las bebidas excitantes, ya que al parecer irritan y estimulan el músculo de la vejiga.

El esfuerzo que se realiza por defecar en el estreñimiento aumenta la presión abdominal sobre el suelo pélvico y afecta a la estructura muscular, y algunos autores consideran que incluso puede desestabilizar la conducción nerviosa del nervio pudendo (nervio que se encuentra en la región pélvica y que inerva los genitales externos de ambos sexos, así como también los esfínteres de la vejiga urinaria y del recto).  Hay que vigilar  la posición más correcta para la deposición, que es lo que coloquialmente se llama “en cuclillas”. 

Otro factor de riesgo es la multiparidad y la delicadeza con la que fue atendido el parto por ginecólogos y matronas y la reparación quirúrgica de los desgarros o la episiotomía.

 

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