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CÓMO TRATAR MANCHAS FACIALES

en mayo 18 | en Cosmética | por | con No Comments

Las manchas faciales producidas por el sol van a traducirse en un fotoenvejecimiento de la piel y en muchas ocasiones están relacionadas con una historia de larga exposición solar. El sol constituye la principal fuente de radiación ultravioleta y dentro de su radiación podemos distinguir entre la luz visible, la radiación infrarroja y la ultravioleta.

¿Cómo afecta la radiación del sol a nuestra piel?

El efecto de las radiaciones solares en exceso todos sabemos que puede tener consecuencias negativas en la piel. Los infrarrojos son responsables de la deshidratación, la insolación y el golpe de calor; la luz visible del envejecimiento cutáneo; y las radiaciones UVB y UVA lo son del cáncer cutáneo, del fotoenvejecimiento y de las manchas de nuestra piel. No debemos olvidar que el bronceado es un mecanismo defensivo de nuestra piel frente a la radiación solar.

A pesar de todo la radiación ultravioleta resulta beneficiosa si se recibe en pequeñas cantidades, además, es esencial en la producción de vitamina D y mejora nuestro estado de ánimo. Recordemos siempre protegernos frente al sol y tener en cuenta sus horas más peligrosas para obtener sólo sus beneficios.

¿Qué pasa con el tratamiento del lentigo y el melasma?

En el caso de tener ya manchas faciales de tipo lentigo o melasma es importante emplear el tratamiento adecuado cuanto antes. Para las manchas de tipo lentigo el tratamiento suele ser definitivo, es sencillo y con una única sesión pueden resolverse en la mayoría de las ocasiones. Se pueden emplear diversos tratamientos ablativos superficiales como la criocirujía en spray, peeling y el láser.

En el melasma su tratamiento es más complejo y el paciente una vez presentada una aclaración del mismo, puede volver a presentar lesiones. Este tratamiento que debe ser continuado a lo largo del año. Los pacientes pueden llegar a presentar un blanqueamiento de las lesiones, pero es necesario tener presente que pueden volver a pigmentarse con la exposición solar.

El diagnóstico del melasma es muy sencillo pero el tratamiento suele resultar complejo y a menudo requiere tratamientos combinados. Es imprescindible el uso de fotoprotectores durante todo el año y de fórmulas despigmentantes de dos a tres veces por semana aplicadas por la noche.

El “gold standard” es el uso de productos que contienen hidroquinona con concentraciones que varían desde 2% al 6% combinadas con diversos agentes queratolíticos. Además, una herramienta muy eficaz a día de hoy es el tratamiento con láser fraccionado (“fraxel”).

De cualquier modo y sea cual sea el tratamiento empleado debe ser realizado por especialistas bien entrenados, cualificados y de confianza, ya que no vale cualquier tipo de láser o peeling en este tipo de patologías. Por otro lado, mientras hace efecto el tratamiento se puede utilizar un maquillaje corrector que disimule los efectos de la piel.

Hay que añadir que no existen estudios clínicos ni evidencia científica que pruebe la eficacia de remedios caseros y por ese motivo no están aconsejados desde el punto de vista médico.

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