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Estrés: ¡enemigo a bordo!

en diciembre 26 | en Farmacia, Salud | por | con No Comments

Cuando tus latidos se aceleran, se tensan los músculos, aumenta la presión arterial, empiezas a sudar y sientes miedo, ira o confusión, tu organismo está reaccionando ante una situación que te agobia, porque lo que te rodea supera tu capacidad de adaptación. Esta reacción se conoce como estrés.

Hay causas como el dolor o el peligro y causas como los cambios vitales, incluso agradables, en ámbitos tan variados como el personal, social, familiar y laboral. La incertidumbre económica o laboral, la competitividad, el perfeccionismo o la inseguridad relacionados con el desarrollo profesional; el tráfico, las prisas, el ruido y la contaminación características de un estilo de vida urbano; lo conflictiva que sea la zona que habitas o un ambiente familiar turbio, pueden provocar estrés.

En pequeñas dosis estimula el organismo y mejora su actividad, pero si permanece durante mucho tiempo se hace crónico, y puede desencadenar en enfermedades relacionadas con el corazón como los ataques cardíacos; puede hacer sufrir migrañas, dolores de espalda o úlceras e incluso acelerar el envejecimiento.

Influye de forma negativa en la alimentación ya que puede provocar el aumento en el consumo de tabaco, alcohol o fármacos para paliar los síntomas. Repercute alterando las relaciones familiares y a nivel social, incita al aislamiento del individuo que lo padece, afectando en definitiva en su trabajo y entorno laboral.

El tratamiento del estrés puede hacerse desde el punto de vista médico, y psicológico en sus aspectos corporal, cognitivo y de modificación del comportamiento, y en ambos casos, son estas profesiones junto con la de psiquiatría las únicas capacitadas para  aconsejar lo que mejor se adecua a las necesidades particulares de cada paciente.

El tipo de medicamentos empleado para el tratamiento del estrés puede producir somnolencia o afectar a los reflejos y a la capacidad de reacción, por lo que es aconsejable tener precaución a la hora de conducir o usar maquinaria peligrosa. Además es importante no abandonar el tratamiento antes de hora y cuando se tenga que dejar, hacerlo de forma paulatina. Consultar al médico o farmacéutico antes de tomar otros medicamentos junto con un tratamiento de este estilo también puede evitar posibles interacciones.

Algunos hábitos de vida como dormir bien, llevar una dieta equilibrada alejada del abuso de la cafeína, el alcohol y las comidas copiosas; realizar ejercicio físico con regularidad para mejorar el bienestar físico y psíquico como ejercicios sencillos de relajación, pueden contribuir de forma positiva a reducir el estrés.

También puedes ayudarte siguiendo el consejo de tu farmacéutico, con medicamentos sin receta que contengan pasiflora, valeriana, amapola, amapola de california, melisa o espino albar.

No permitas que el estrés invada tu día a día. Empieza este año con una gran bocanada de aire fresco para renovar hábitos y ser el verdadero dueño de tu vida.

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