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SÍNTOMAS DE LAS INFECCIONES VULVOVAGINALES

en septiembre 6 | en Sexualidad | por | con No Comments

Los síntomas que acompañan a las infecciones vulvovaginales dependen de los gérmenes que las produzcan. En general las vulvovaginitis son provocadas por una infección por Cándida albicans -aunque el 20% de las mujeres puede tener este hongo de forma asíntomática-, por diferentes bacterias que dan lugar a las vaginosis bacterianas, o por un protozoo llamado Trichomonas vaginalis. 

Cuando no se sabe la causa de las infecciones vulvovaginales se denominan vaginitis inespecíficas. En principio, la vaginosis bacteriana se considera un trastorno de la flora bacteriana normal del aparato genital femenino, que pierde lactobacillos y proliferan bacterias predominantemente anaerobias. Es la infección vaginal más frecuente. No se conoce del todo por qué se produce, pero tiene que ver con la alcalinización repetida de la vagina por las relaciones sexuales o por los lavados vaginales.

La alteración de la flora es difícil de restaurar, por lo que las recidivas son frecuentes. Suelen ser asintomáticas, pero puede aparecer un flujo vaginal maloliente color blanco-grisáceo junto con prúrito o escozor vaginal. El tratamiento de primera elección es el metronidazol o la cllindamizina en gel, y como segunda opción , con tinidazol o clindamicina oral o vaginal.

Si existen infecciones de repetición se aconsejan los mismos fármacos pero en pautas más largas. Se recomienda, a su vez, el uso de bencidamina, que alivia la sintomatología, geles acidificantes, los probióticos (Lactoflora Protector Íntimo)y la vitamina C (Energy Acerola).

Más de un tercio de la infecciones vulvovaginales son causadas por hongos, si bien el 20% de las mujeres puede tener cándida en la vagina asintomáticamente . Esta infección  se da con más frecuencia en mujeres embarazadas, obesas, diabéticas, usuarias de anticonceptivos orales o tras el uso de anntibióticos.

Los síntomas más frecuentes son el prurito vulvar, que puede aumentar por el calor y por la noche, un flujo blanquecino y grumoso, ardor vulvar, irritación, dolor vaginal -también durante las relaciones íntimas- y disuria (molestias al orinar porque se “salpica” la vulva). Se recomienda el tratamiento tópico con derivados imidazólicos, poliénico o piridinona.

La infección por Trichomona vaginalis se considera una infección de trasmisión sexual muy contagiosa, que produce también prurito vulvar y una leucorrea espumosa, de color blanco-amarillento o verdoso y maloliente. Se cronifica con frecuencia y puede aparecer de nuevo como síntomas urinarios (disuria y polaquiuria) después de la menstruación.

Se recomienda para su cuidado el tratamiento con nitroimidazoles intravaginales, ya que la dosis única por vía oral, aunque es curativa, presenta peores tasas de curación y múltiples efectos secundarios. Es necesario tratar a la pareja por ser de transmisión sexual.

Es muy recomendable, en cualquier caso, una correcta higiene íntima diaria. Utilizar geles íntimos (Germisdín) aplicados en la vulva y el periné, que previenen el escozor, el prúrito, y mantienen el área vulvovaginal en un estado hidrolipídico que no compromete las defensa naturales locales.

Bibliografía

Lass C, Vocanson M, Wagner S, et al. Anti-infalmmatory and inmune-regulatory mechanism prevent contact Hypersensitivity to Arnica montana L. Exp Dermatol 2008, 17(10);849-57.

Rodríguez-Chávez JL, Coballase-Urrutia E, Sicilia-Argumedo G, Et al. Toxicological evaluation of the natural products and some semisynthetic derivatives of Hemerotheca inuloides Cass (Asteraceae). J. Ethnopharmacol 2015, 175; 256-65.

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